Síndrome del intestino irritable: cuidado con los azúcares

El síndrome del intestino irritable (SII) es un trastorno gastrointestinal que causa una variedad de síntomas. Estos pueden incluir molestias estomacales y abdominales con cólicos e hinchazón abdominal, así como problemas con la peristalsis intestinal, como diarrea y estreñimiento.

El nivel de gravedad puede variar, ya que algunas personas presentan síntomas leves.

Debido a la complejidad del SII, no existe una única causa conocida. En cambio, es importante centrarse en lo que desencadena el dolor abdominal, incluida la dieta.

Se debe prestar especial atención al consumo de azúcar, un ingrediente a considerar en el plan de tratamiento del SII. Aunque no todos los azúcares desencadenan sus síntomas, la eliminación de algunos tipos puede ayudar a controlar la patología.

¿Por qué el azúcar desencadena los síntomas del SII?

Cuando se consume azúcar, el intestino delgado libera ciertas enzimas para ayudar a digerirlo. Las moléculas se absorben a través de la pared intestinal al torrente sanguíneo, donde pueden utilizarse para obtener energía.

Se cree que la falta de dichas enzimas, necesarias para digerir el azúcar, puede desencadenar síntomas del SII. Las hormonas, las alteraciones de la flora intestinal y el estrés también pueden desempeñar un papel en la aparición de los síntomas.

¿Qué tipos de azúcar desencadenan los síntomas del SII?

No todas las personas con SII son sensibles a los mismos tipos de azúcar. La identificación temprana de los factores desencadenantes individuales puede ayudar a aliviar los síntomas.

Los tres principales tipos de azúcares que pueden causar problemas potenciales con el SII:

Sacarosa

Es el común azúcar de mesa, derivado de la caña de azúcar o del azúcar de remolacha, técnicamente producido por la combinación de dos moléculas de azúcar: fructosa y glucosa.

Fructosa

La fructosa es otro azúcar potencialmente problemático, está presente de forma natural en las frutas, pero algunas de ellas presentan un contenido más elevado, por lo que pueden causar molestias en personas con SII. Entre ellas recordamos: manzanas, uvas y peras.

Por el contrario, los melocotones, el melón y los cítricos no tienen la misma probabilidad de desencadenar los síntomas del SII.

Lactosa

Algunas personas con SII también son sensibles a la lactosa, un azúcar presente de forma natural en la leche.

No todos los sujetos con SII manifiestan intolerancia a la lactosa, pero los alimentos que contienen lactosa son factores desencadenantes para muchos. Por lo tanto, sería preferible evitar la leche y otros productos lácteos, entre ellos el queso, el yogur y el helado.

¿Y los sustitutos del azúcar?

Debido al trastorno digestivo causado por los azúcares naturales, algunas personas optan por los sustitutos del azúcar, es decir, los edulcorantes comunes. Desafortunadamente, muchos de ellos también están relacionados con los síntomas del SII.

El sorbitol y el xilitol son dos tipos comunes de sustitutos del azúcar que se han relacionado con cólicos abdominales y diarrea por SII. Estos se encuentran en dulces, caramelos y gomas de mascar sin azúcar.

Una excepción podría ser la stevia, que en cambio se tolera mejor.

En general, para los edulcorantes "naturales", siempre se aconseja consumirlos con precaución en caso de SII. El miel y el agave, por ejemplo, contienen fructosa, por lo que si eres sensible a otros alimentos que contienen fructosa, estos edulcorantes podrían no ser la mejor opción.

¿Hay otros alimentos que evitar si se tiene SII?

Además de los azúcares y los edulcorantes, hay otros alimentos que pueden desencadenar los síntomas del SII.

Los siguientes alimentos y bebidas causan comúnmente síntomas en las personas con SII:

  • frijoles, legumbres y lentejas
  • verduras crucíferas, entre ellas brócoli, coles y coliflor
  • cebollas
  • ajo
  • gluten
  • chocolate
  • alimentos picantes
  • alimentos fritos y procesados
  • alimentos y bebidas que contienen cafeína
  • alcohol

Atención, recuerda que, como ya anticipé, los sujetos con SII manifiestan una tolerancia diferente hacia determinados alimentos, por lo tanto, sería indicado, mediante una dieta particular definida como "de exclusión", comprender qué alimentos deberían limitarse realmente.


Bibliografía