El yogur es un alimento nutritivo que, por lo general, también tiene una baja densidad energética. Obviamente, esto depende del tipo adquirido. De hecho, algunos productos contienen azúcar añadido, por lo que es conveniente leer atentamente la etiqueta.
Por lo general, el yogur blanco y desnatado presenta el menor contenido de azúcar.
Pero el yogur es también un alimento «flexible», ya que puede consumirse todos los días y en cualquier comida, preferiblemente en el desayuno o como tentempié. Además, es un alimento saciante que puede influir favorablemente en el equilibrio energético y la composición corporal.

¿Cuáles son sus propiedades beneficiosas?
Sus funciones para nuestra salud son numerosas, entre las que podemos destacar:
- Mejora el bienestar intestinal, reequilibrando la microflora presente, precisamente, en el intestino.
- Reduce los niveles de colesterol en la sangre, aunque algunos estudios científicos al respecto arrojan resultados contradictorios
- Presenta efectos anticancerosos, en particular en el tracto intestinal del colon.
- Estimula el sistema inmunitario
Y en su composición encontramos…
- Proteínas, de las que es una buena fuente
- Calcio, importante para el bienestar óseo
- Fósforo, mineral que afecta no solo a los huesos, sino también al metabolismo energético
Además, el proceso de elaboración del yogur consiste en añadir a la leche, materia prima de partida, en particular, dos especies bacterianas: Lactobacillus bulgaricus y Streptococcus thermophilus.
¿Cuál es la función de estas bacterias?
En primer lugar, conviene precisar que estas son especies bacterianas beneficiosas para nuestro organismo. Una vez añadidas a la leche, la fermentan, reduciendo el pH y creando ese sabor particular asociado al yogur, así como su característica consistencia.
¿Pueden consumirlo las personas intolerantes a la lactosa?
Por lo general, las personas intolerantes a la lactosa pueden consumir yogur sin presentar ningún síntoma. De hecho, las bacterias presentes en él realizan una especie de digestión de la lactosa, a diferencia de otros productos lácteos.
El yogur, con un número suficiente de S. thermophilus y L. bulgaricus (como en la mayoría de los yogures comerciales), es muy bien tolerado por las personas intolerantes a la lactosa; incluso su efecto podría ser similar al de la toma de un suplemento enzimático cuando se combina con un lácteo.
Obviamente, dado que este aspecto está estrechamente relacionado con la presencia de las bacterias mencionadas anteriormente, es importante no confundir el yogur propiamente dicho con otros productos que, en realidad, se pueden definir principalmente como «postres», como por ejemplo las mousses.
En cualquier caso, si tienen dudas sobre el consumo de yogur o si se encuentran en una fase aguda de los síntomas, por precaución, es preferible tomar un suplemento de lactasa.
Bibliografía
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- The American Journal of Clinical Nutrition, Volume 99, Issue 5, 1 May 2014, Pages 1251S–1255S
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