Intolerancia a la lactosa y síndrome del intestino irritable: dos afecciones clínicas distintas, síntomas similares.

Intolerancia a la lactosa y síndrome del intestino irritable: dos cuadros clínicos diferentes, síntomas similares.

Cuando se habla de trastornos gastrointestinales, hay dos cuadros clínicos que suelen confundirse: la intolerancia a la lactosa y el síndrome del intestino irritable (SII).

Ambos cuadros pueden provocar hinchazón, dolor abdominal, diarrea o estreñimiento, y no es raro que quienes los padecen se pregunten cuál es la verdadera causa de sus síntomas. En realidad, se trata de dos trastornos distintos que no necesariamente presentan comorbilidad, pero se caracterizan por manifestaciones clínicas que se solapan, lo que dificulta el diagnóstico y la gestión diaria.

colon irritable e intolerancia a la lactosa portada

Intolerancia a la lactosa: cuando el azúcar de la leche se convierte en un problema.

La intolerancia a la lactosa es un cuadro muy frecuente, caracterizado por la incapacidad para digerir correctamente la lactosa, el azúcar presente en la leche y sus derivados. La causa es la deficiencia de la enzima lactasa, que normalmente descompone la lactosa en glucosa y galactosa, dos azúcares simples de fácil absorción.

Cuando la lactasa es insuficiente, la lactosa no digerida llega al colon y es fermentada por las bacterias intestinales. Este proceso produce gases y ácidos orgánicos responsables de síntomas como hinchazón, flatulencia, calambres abdominales y diarrea.

No todas las personas que padecen intolerancia a la lactosa reaccionan de la misma manera: algunas toleran pequeñas cantidades de lactosa, mientras que otras presentan síntomas incluso con dosis mínimas.

La variabilidad individual depende de factores genéticos, de la composición de la microbiota y de la sensibilidad intestinal.

Síndrome del intestino irritable (SII): un trastorno multifactorial.

El síndrome del intestino irritable es un trastorno funcional crónico del intestino; los estudios epidemiológicos indican que, en los países occidentales industrializados, la prevalencia del SII se estima generalmente entre el 10 y el 15 % de la población.

El síndrome se caracteriza por dolor abdominal recurrente, diarrea, estreñimiento o alternancia entre ambos, hinchazón y distensión abdominal.

A diferencia de la intolerancia a la lactosa, el SII es multifactorial:

alteraciones de la motilidad intestinal, hipersensibilidad visceral, desequilibrios de la microbiota, factores psicológicos como el estrés y la ansiedad, por mencionar solo algunas de las causas identificadas.

Síntomas que se solapan: el origen de la confusión.

Muchos síntomas de la intolerancia a la lactosa y del SII son similares y se solapan: hinchazón, formación de gases, dolor abdominal y diarrea. Esto suele llevar a confundir ambos cuadros y dificulta obtener un diagnóstico claro y certero.

En los pacientes con SII, la sensibilidad intestinal puede intensificar los síntomas de la intolerancia a la lactosa; por otro lado, la lactosa pertenece a los FODMAP, es decir, a los carbohidratos fermentables que pueden empeorar los síntomas del SII.

Sin embargo, no todos los pacientes con SII son intolerantes a la lactosa.

Diferencias clave entre el intestino irritable y la intolerancia a la lactosa.

Identificar la causa o las causas desencadenantes es clave para llegar a un diagnóstico correcto.

La intolerancia a la lactosa se debe a un déficit de lactasa, que puede diagnosticarse mediante pruebas específicas, como la prueba de hidrógeno en el aliento para la lactosa (Breath Test), la prueba de tolerancia a la lactosa (análisis de sangre), la prueba de acidez de las heces (en niños pequeños), etc., para luego seguir una dieta de eliminación y reintroducción.

El síndrome del SII se clasifica, en cambio, como un trastorno funcional multifactorial y, dado que intervienen varios factores en la aparición de los síntomas, su diagnóstico puede resultar más complejo.

El diagnóstico del SII es clínico y se basa en los criterios de Roma IV y en la exclusión de otras enfermedades mediante pruebas específicas. No existe una prueba única que confirme el síndrome, sino un proceso diagnóstico que combina la historia clínica, los criterios sintomáticos y las pruebas para descartar otras afecciones.

Los criterios de Roma IV se basan en el diagnóstico de:

  • dolor o molestia abdominal recurrente,
  • asociado a al menos dos de los elementos siguientes:
  • relación con la defecación,
  • cambio en la frecuencia de las deposiciones,
  • cambio en la consistencia de las deposiciones.

Además, hay algunas señales de alarma que requieren una evaluación más exhaustiva y pueden orientar el diagnóstico del SII:

  • pérdida de peso inexplicable,
  • sangre en las heces,
  • anemia,
  • fiebre persistente.




El papel de la microbiota.

La microbiota intestinal desempeña un papel central en ambas condiciones clínicas y su regulación puede contribuir a la mejora del estado de salud general.

En las personas que sufren de intolerancia a la lactosa, las bacterias presentes en la microbiota intestinal fermentan la lactosa no digerida, lo que provoca la producción de gas.

La composición de la microbiota puede amplificar la sensibilidad intestinal y la producción de gas; una modulación específica de la microbiota, mediante la dieta y los suplementos, puede contribuir a reducir los síntomas.

No obstante, las estrategias alimentarias siguen siendo fundamentales en el tratamiento de los síntomas y en la mejora de las condiciones.

Limitar la leche y los lácteos frescos, preferir los quesos curados y el yogur (que contienen menos lactosa), seleccionar y consumir productos «deslactosados» para la intolerancia a la lactosa,

seguir una dieta personalizada, posiblemente baja en FODMAP, evitar el exceso de alcohol/bebidas gaseosas y edulcorantes, y mantener comidas regulares y equilibradas son estrategias de salud que aportan beneficios indiscutibles.


Suplementos: un apoyo útil.

Nutras Srl produce suplementos que ofrecen y constituyen soluciones específicas en el caso de la intolerancia a la lactosa.

Lactosolution 15000 presenta tres soluciones y opciones de consumo diferentes para adaptarse mejor a la vida cotidiana y a las necesidades de los consumidores:

formato de comprimidos, sobres monodosis y pastillero recargable para llevar.

Lactosolution 15000 es un suplemento alimenticio a base de la enzima lactasa con adición de calcio: la lactasa ayuda en la digestión de la lactosa y el calcio ayuda a la función regular de las enzimas digestivas.

Esta enzima lactasa descompone la lactosa en glucosa y galactosa, azúcares simples que pueden ser digeridos por el intestino.

Estrategia específica para el bienestar.

La intolerancia a la lactosa y el síndrome del intestino irritable son dos condiciones distintas, pero pueden presentarse en el mismo paciente. La clave para abordarlas es un diagnóstico preciso, que evite restricciones alimentarias innecesarias y permita adoptar estrategias específicas.

El verdadero reto consiste en corregir el estilo de vida y seleccionar cuidadosamente el aporte adecuado de suplementos, evaluando su calidad y cantidad. Quien propone soluciones para favorecer la digestión y modular la microbiota debe apostar por productos de alta calidad, tanto en los ingredientes como en las formulaciones.

Para quienes conviven con estas condiciones, el camino hacia el bienestar intestinal se basa en la personalización, el equilibrio y la escucha del propio cuerpo.